
UN DIA CUALQUIERA
6 A.M., el maldito despertador retumba en mis oídos, ¡puta mare!, era que me bañe anoche, tendré que bañarme ahora, pero… ¿para qué?, si a las finales voy a la Pedro.
¡Puta mare!, la maldita muchedumbre que se pelea por subir al Pablo me tiene harto, caballero nomás, a meter harto codo para poder ganar asiento. ¡Puta mare!, el huevón de mi lado está más cochino que yo, apuesto que usa como desodorante esencia de pescado podrido.
¡Chesu!, se me hizo tarde y el maldito profe cierra la puerta 5 minutos después de que él entra. ¡Puta mare!, me cerró la puerta en la cara, ¡hijo de puta!, por poco y me coge la mano al cerrar de golpe la bendita puerta, no me queda otra que ir a sentarme en una de las bancas del primer pabellón, esperando que abra la Patty. ¡Patty, una papita, con harto ají!
9:10 a.m. Cambio de hora. Entro al salón y todos me informan que el profe a formado grupos y ha dejado un trabajo calificado recontra fácil para resolver en el salón. “Era que entres”, me dicen, ¡hijos de puta!, como si yo no hubiera entrado a propósito.
¡Puta mare!, no hay carpetas libres, tendré que buscar alguna por allí. ¡Por fin… sentado en mi aula!, pero…. ¡puta mare!, todos gritan, se ríen escandalosamente, saltan de una carpeta a otra, es un mercado popular. Llegó el profe, parece que está de mal humor, ¡Puta mare!, se la agarró conmigo y justo me saca a resolver el maldito ejercicio que no me salió la vez pasada…. Conchasumare. Un cero más a mi larga lista de ceros en su curso, pero lo que más me jode es ese chanconsito de mierda que se paró y me cagó resolviendo el ejercicio al toque.
Regreso a mi carpeta totalmente derrotado, sin ganas de nada, con los ánimos por los suelos, cuando de repente escucho una vocecita gangosa detrás de mí: “El ejercicio estaba bien fácil”… ¡Puta mare!, ¡la tramposa del salón queriéndome demostrar que ella sí sabia!, tú lo único que sabes es agarrar con patas que tienen plata, “zapatero a tus zapatos”. Volteo para decirle unas cuantas cosas y el profe se gana y me bota del salón.
¡Puta mare!, sólo me queda de consuelo mi enamorada, aunque últimamente hemos estado peleando un poco. “¡Hey, mi amor!, sal un momentito”, le digo con señas por la ventana de su salón, esperando que salga de clases. Tenemos que hablar me dice ella. ¡Puta mare!, me cortó, “Que lo nuestro no funciona, que necesita su espacio, que la presiono mucho, que necesita tiempo para pensar bien las cosas”, ¡hija de puta!, a la hora de salida la vi subir en el auto de ese cabrón de su vecino que siempre la afanaba, fácil que se cansó de que la llevara siempre en colectivo al cine de 2 x 1, pues al menos alguien progresó de los dos.
Sólo me queda regresar a mi cuarto a tirarme en mi puta cama a esperar el día siguiente……… ¡Puta mare!
6 A.M., el maldito despertador retumba en mis oídos, ¡puta mare!, era que me bañe anoche, tendré que bañarme ahora, pero… ¿para qué?, si a las finales voy a la Pedro.
¡Puta mare!, la maldita muchedumbre que se pelea por subir al Pablo me tiene harto, caballero nomás, a meter harto codo para poder ganar asiento. ¡Puta mare!, el huevón de mi lado está más cochino que yo, apuesto que usa como desodorante esencia de pescado podrido.
¡Chesu!, se me hizo tarde y el maldito profe cierra la puerta 5 minutos después de que él entra. ¡Puta mare!, me cerró la puerta en la cara, ¡hijo de puta!, por poco y me coge la mano al cerrar de golpe la bendita puerta, no me queda otra que ir a sentarme en una de las bancas del primer pabellón, esperando que abra la Patty. ¡Patty, una papita, con harto ají!
9:10 a.m. Cambio de hora. Entro al salón y todos me informan que el profe a formado grupos y ha dejado un trabajo calificado recontra fácil para resolver en el salón. “Era que entres”, me dicen, ¡hijos de puta!, como si yo no hubiera entrado a propósito.
¡Puta mare!, no hay carpetas libres, tendré que buscar alguna por allí. ¡Por fin… sentado en mi aula!, pero…. ¡puta mare!, todos gritan, se ríen escandalosamente, saltan de una carpeta a otra, es un mercado popular. Llegó el profe, parece que está de mal humor, ¡Puta mare!, se la agarró conmigo y justo me saca a resolver el maldito ejercicio que no me salió la vez pasada…. Conchasumare. Un cero más a mi larga lista de ceros en su curso, pero lo que más me jode es ese chanconsito de mierda que se paró y me cagó resolviendo el ejercicio al toque.
Regreso a mi carpeta totalmente derrotado, sin ganas de nada, con los ánimos por los suelos, cuando de repente escucho una vocecita gangosa detrás de mí: “El ejercicio estaba bien fácil”… ¡Puta mare!, ¡la tramposa del salón queriéndome demostrar que ella sí sabia!, tú lo único que sabes es agarrar con patas que tienen plata, “zapatero a tus zapatos”. Volteo para decirle unas cuantas cosas y el profe se gana y me bota del salón.
¡Puta mare!, sólo me queda de consuelo mi enamorada, aunque últimamente hemos estado peleando un poco. “¡Hey, mi amor!, sal un momentito”, le digo con señas por la ventana de su salón, esperando que salga de clases. Tenemos que hablar me dice ella. ¡Puta mare!, me cortó, “Que lo nuestro no funciona, que necesita su espacio, que la presiono mucho, que necesita tiempo para pensar bien las cosas”, ¡hija de puta!, a la hora de salida la vi subir en el auto de ese cabrón de su vecino que siempre la afanaba, fácil que se cansó de que la llevara siempre en colectivo al cine de 2 x 1, pues al menos alguien progresó de los dos.
Sólo me queda regresar a mi cuarto a tirarme en mi puta cama a esperar el día siguiente……… ¡Puta mare!

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