
Massa
Al fin de la batalla,
Dormido el combatiente,
Vino hacia él un coño
Y le dijo:
¡Levántate!, no duermas,
Pero el falo ¡ay!, siguió durmiendo;
Vino un seno poderoso
y junto con el coño rogaba:
¡Levántate! ¡Valor!,
¡Vuelve a erectarte!
Pero el falo ¡ay!, siguió durmiendo;
Desesperados vinieron dos senos,
Un coño, dos manos prodigiosas y
Juntos dijeron:
¡No duermas maricón conchatumare!
¡Vuelve a la vida!
Pero el falo ¡ay! Siguió durmiendo;
Entonces apareció una boca deliciosa,
Empezó a hacer su trabajo (mamada)
Tanto cariño y no poder hacer nada.
El falo incorporóse, cogió sus bolas
y echose a andar
Miguel Vallejo

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